21 de diciembre de 2008

Leonardo.

Corrí lo más rápido que pude, mis mejillas seguramente estaban enrrojecidas y me faltaba el aire. Brinqué algunas banquetas y me caí varias veces, vi cómo un hombre fornido sin camiseta me seguía, entré de nuevo a la casa de la que había salido segundos (o minutos) antes, corrí atravesando rápidamente el patio y cerré los ojos. Me sumergí y respiré (oh error), el hombre gritó en una voz apenas audible y se tiró a la piscina igual que yo.

Salí rápidamente del agua para tomar aire, entre mis ahogadas risas y limitados respiros, el hombre tomó mi mano izquierda y me jaló hacia una parte de la piscina menos profunda. No lograba ver mucho, mis ojos estaban nublados y desgraciadamente olvidé ponerme mascara a prueba de agua, por lo que seguro esto influía en que mis ojos realmente me ardían al mantenerlos abiertos.

- Ven acá - dijo el chico, apenas conteniendo la risa y tomando irónicamente mas agua de la que tenía en sus manos para intentar limpiar mi cara con el maquillaje corrido por mi infantil error - tienes todo para ser un mapache, eres rápida, haces sonidos extraños y bueno, tus ojos pa...- un ruido no muy agradable salio de entre su nariz y alguien le gritó un "salud" y es cuando me di cuenta que fué un estornudo.

- Salud - no podía parar de reírme, amaba la situación en la que me encontraba. El no dejaba de limpiar el contorno de mis ojos y resignado contempló mis labios, entreabiertos para mejorar mi respiración.

- Gracias, este... es todo lo que puedo hacer por ti - cerró los ojos e intentó besarme.

Me alejé suavemente tomando su hombro, incitándolo a seguir insistiendo.
Pero no lo hizo.

Me tomo de la cintura abrazándome misteriosamente suave. Esto definitivamente me tomó por sorpresa, por lo que inconscientemente no le respondí el abrazo, el chico lo terminó por deshacer sin esconder su cara de angustia, posó su mirada en la mía y no hice mas que sonreír. Se quedó helado, fuí la primera en reaccionar y bruscamente lo jalé hacia mi, y nos fuimos dando saltos en la piscina para llegar a los escalones.

Una chica tenia una botella ligeramente llena para mi gusto y se la arrebaté, corrió detrás de mí y me metí en la cocina, atiborrada de gente, conocida y desconocida. Tomé un vaso grande y lo llené de la bebida alcohólica recién robada, ella me miró con ojos pícaros, rió y me dijo algo confuso.

- Hjsnjau, nuhdieuywb, volumen, borracha, ahi viene Leonardo - es todo lo que pude descifrar, o ella tenia problemas disléxicos, o yo estaba muy, pero muy borracha.

- Dile que no tiene que cuidarme todo el tiempo - no se si lo dije o solo lo pensé.

- Muy tarde, y rebaja tu bebida, no tiene mas que vodka y hielos - dijo al momento que un chico moreno y extremadamente delgado la sacó de mi perímetro y empezaron a bailar muy pegados como para que yo pudiera responderle a ella sin que él me escuchara.

Entonces me dí cuenta que efectivamente, mi vaso desechable no tenía más que un liquido transparente y hielos, le tomé casi la mitad, tenía sed, y no tenía tan mal sabor, el menos no lo tenía hasta que me di cuenta que estaba a punto de vomitar.

- Estuve a punto de caer muchas veces por seguirte hasta aquí - gruño él.

- Ja, ¿seguro que lo valgo, Leonardo? - se me resbalaban las palabras, no comprendí como es que logró comprender mi léxico.

- No seas estúpida, sabes que por tí caería cada momento del día - dijo esto al tiempo que me tomó por el hombro.

Sí, seguro... pensé.
Estaba claro, Leonardo pensaba que yo le creía todos sus jueguitos de seducción, pero que más daba, le creyera o no, el resultado venía siendo el mismo. Ya eran varias veces de lo mismo y cada día yo sentía que podía resistirme un poco menos a su cuerpo, y a sus besos.

Solía imaginarme sus labios encadenados a los míos, su lengua tibia rozando la mía, sus dedos siempre atrevidos tomando mi cabello, mis manos engarrotadas de manera infantil en las bolsas de mis pantalones. Solía pensar que alguna vez sus mentiras serían verdades y yo podría renunciar al mundo asqueroso que yo misma había construido a mi alrededor, suelo ilusionarme cada que desbloqueo esa parte de mi cerebro. Fría como una roca, eso era la Agnes que todos gustaban.

1 comentario:

  1. Lo único que puedo decir es:
    escribes muy bien :)
    nunca había visto tus historias escritas
    sólo las que me contabas xD

    ResponderEliminar